Forma de Trabajo

Infantojuvenil

La intervención infantojuvenil persigue a grandes rasgos dos objetivos:

  • Acompañar y asesorar a los padres en el proceso educativo del menor, así como dotarle de estrategias adecuadas para manejar las conductas de sus hijos.
  • Trabajar los aspectos problemáticos del niño de forma individual a través de técnicas y herramientas que le permitan desarrollar habilidades y destrezas que le ayuden a reducir sus problemas y el malestar asociado.

La primera entrevista se realiza exclusivamente con los padres para analizar sus preocupaciones y determinar la necesidad de intervenir sobre el niño. Los padres constituyen la principal fuente de información y por ello es muy importante su participación activa en el proceso.

Posteriormente se realiza una entrevista con el niño y, si se encuentra necesario, una evaluación psicológica para detectar los límites de la problemática presente y establecer un plan de tratamiento. Este proceso puede llevar varias sesiones.

Una vez establecido el plan de tratamiento, se comienza con el mismo. Cada niño es un mundo y en cada caso se plantearan unos objetivos y un plan de tratamiento adaptado a las características del niño y su familia. Dentro del plan de intervención se alternarán las consultas con el niño y sus padres. En algunos casos es precisa la coordinación entre el psicólogo y el colegio para trabajar en la misma dirección.

La intervención con el menor consiste en enseñar al niño diversas técnicas ajustándolas a la problemática y a la edad, utilizando materiales atractivos: cuentos, fichas de entrenamiento, juegos, etc.


Adolescentes

La intervención psicológica en la adolescencia tiene características que la diferencian tanto de la intervención con niños como de la que se desarrolla con adultos. No es lo mismo trabajar con niños de 12 años que con jóvenes de 17. A medida que la edad aumenta, es necesario tener en cuenta la forma en que se manifiestan los diferentes problemas psicológicos.

No obstante, el proceso de intervención sigue en líneas generales un desarrollo parecido a la intervención infantil. La primera sesión se realiza con los padres, después se realiza una entrevista con el adolescente y, si es preciso, una valoración psicológica.

Un aspecto importante es que cuando el adolescente se incorpora al tratamiento, lo primero que conviene definir es su percepción del problema, ya que en la mayoría de los casos los adolescentes no vienen por deseos propios. Es muy importante que el adolescente sienta que el profesional tiene un deseo genuino de ayudar no sólo a sus padres, sino a él o ella.

Al final, la intervención consiste algunas veces en trabajar aspectos personales del adolescente y otras en encajar las demandas de los adultos con las de los menores, buscando mejorar el funcionamiento no sólo de cada uno de manera individual sino de la familia como sistema integrado.


Adultos

La terapia psicológica es un proceso de comunicación entre un psicólogo y su paciente, que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos o emociones.

En la intervención con adultos se trabaja desde una perspectiva integradora donde se cree que, a pesar de que existen diferentes modelos teóricos bien asentados, no existe un único marco teórico válido para todas las personas y problemas. El objetivo de la terapia viene dado por el problema del paciente más que por el marco teórico concreto.

La intervención se realiza en varias fases:

  1. Primera entrevista para que el paciente explique su problema. En algunos casos puede requerirse la aplicación de pruebas o cuestionarios.
  2. Orientación al paciente sobre su problemática, acordando horarios, duración y el plan de intervención.
  3. Inicio de la intervención, trabajando de forma individual y aplicando aquellos recursos que se consideran oportunos y útiles.

La intervención psicológica es un proceso de acompañamiento, de forma que terapeuta y paciente forman un equipo dirigido a mejorar la problemática o conflicto presente, así como la calidad de vida del paciente. El tratamiento psicológico requiere un trabajo conjunto: el profesional puede señalar los comportamientos y pautas adecuados, pero finalmente es el paciente quien debe ponerlos en práctica.

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